Bílbilis
La cultura romana

Bílbilis y el poeta Marco Valerio Marcial
Bilbilis

Bílbilis y el poeta Marco Valerio Marcial

Huérmeda, Zaragoza

Quizás el lugar que mejor evoca en el imaginario colectivo la profunda impronta dejada por Roma en el territorio aragonés sea la ciudad de Bílbilis (Calatayud). Erigida en un enclave privilegiado, su espectacular centro monumental, presidido por el foro y el teatro, se asoma a la vega del río Jalón colgado en las alturas de un imponente cerro, como símbolo inequívoco de la irreversible implantación de la autoridad romana sobre la Celtiberia.

Su hijo más ilustre fue el poeta Marco Valerio Marcial. Seguramente pertenecía a una antigua familia de origen autóctono que pudo haber recibido la ciudadanía romana un siglo antes de su nacimiento. No se trataba, por lo tanto, de un descendiente de colonos italianos, sino de un auténtico celtíbero romanizado.

Marcial pronto emigró a Roma, donde su talento le permitió integrarse rápidamente en los círculos más exclusivos de la capital del Imperio. Su labor literaria se desarrolló en gran medida gracias al apoyo de los emperadores de la dinastía Flavia, que lo tomaron bajo su protección. Para ellos compuso un buen número de poemas dedicados a celebrar la inauguración del Coliseo en el año 80 d.n.e.

Nunca olvidó su ciudad natal. Tras el asesinato de Domiciano, el último de los emperadores flavios, con casi sesenta años, decidió regresar a Bílbilis donde todavía tuvo tiempo de componer algunos de los poemas más emotivos de la literatura latina.

Tras su muerte, Plinio el joven, miembro de la más selecta aristocracia senatorial y amigo personal del emperador Trajano, lo recordaba con afecto y respeto: “He sabido que Valerio Marcial ha muerto y la noticia me ha llenado de tristeza. Era un hombre ingenioso, agudo, penetrante, que ponía en sus escritos mucha sal y hiel, aunque no menos candor” (Epist. 3. 21, trad. R. Moreno).

 

Borja Díaz Ariño, Catedrático del Departamento de Ciencias de la Antigüedad, Universidad de Zaragoza