Iglesia de Santa Engracia
La cristianización de Zaragoza
La cristianización de Zaragoza

Zaragoza
Tal vez el cambio más trascendental y duradero de todos los que se produjeron durante la Antigüedad tardía fue la difusión del cristianismo que, a partir de ese momento y hasta el presente, ha sido la religión hegemónica en Occidente.
La introducción del cristianismo en el territorio aragonés está indefectiblemente asociada a una mujer: Engracia, martirizada en Caesar Augusta (Zaragoza) en el marco de alguna de las persecuciones anticristianas del siglo III d.n.e. Junto a ella murieron otros 18 acompañantes, un número de víctimas tan anormalmente elevado que la tradición posterior convirtió en “innumerables”. A finales del siglo IV d.n.e. el acontecimiento fue popularizado por el poeta cristiano Prudencio, oriundo de Calagurris (Calahorra, La Rioja).
Es probable que los cristianos locales rindieran culto a Engracia y sus compañeros en el lugar en el que fueron enterrados, extramuros de la ciudad. En la zona donde se encuentra la actual basílica de Santa Engracia se han documentado los restos de una necrópolis tardo-antigua de la que seguramente también procedan los dos espectaculares sarcófagos de mármol decorados con complejas escenas de temática cristiana, elaborados en talleres de la propia Roma en la primera mitad del siglo IV d.n.e., que se conservan en su cripta.
Todos los elementos apuntan a que en ese lugar podría haberse establecido uno de los primeros y más importantes espacios de culto cristiano de la ciudad, que tendría su continuidad en la actual iglesia de Santa Engracia, de cuya existencia tenemos constancia documental desde el siglo VII, ya dedicada a la advocación de las Santas Masas.
Borja Díaz Ariño, Catedrático del Departamento de Ciencias de la Antigüedad, Universidad de Zaragoza