San Juan de la Peña
Origen del Reino de Aragón
Origen del Reino de Aragón


Panteón Real. San Juan de la Peña
Botaya, Huesca
El monasterio viejo de San Juan de la Peña es una de las imágenes características del Aragón originario. Sobre la base de un pequeño centro monástico del siglo X, se creó un gran monasterio benedictino hacia 1025, que consolidó sus estructuras durante el siglo siguiente. Como panteón real desde la muerte de Ramiro I en 1063 o, más exactamente, desde 1084, su posición como centro de la memoria real duró relativamente poco, puesto que a lo largo del siglo XII los reyes eligieron otras sedes para enterrarse.
Como todos los monasterios de esta orden, San Juan de la Peña fue perdiendo paulatinamente riqueza y presencia pública, de manera que en el curso de la Baja Edad Media era una sombra de lo que fue, a pesar de que Pedro IV intentó reavivar su trascendencia a mediados del siglo XIV, más en el plano mítico de la historia del reino que en algún aspecto práctico.
En el siglo XVIII se creó el Panteón Real de estilo neoclásico, donde fue enterrado el X Conde de Aranda Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ximénez de Urrea (1719-1798), uno de sus promotores. Sus restos fueron exhumados en el siglo XIX y trasladados a Madrid para formar parte de un panteón nacional de hombres ilustres. Fracasada la construcción el 2 de julio de 1883 fueron devueltos al monasterio aragonés pero su memoria se perdió hasta que fueron hallados en el transcurso de unas excavaciones en 1985.
A pesar de la decadencia bajomedieval y de varios desastres e incendios padecidos a lo largo del tiempo, el monasterio de San Juan de la Peña se ha convertido en un símbolo de los orígenes del reino de Aragón por el espíritu romántico del lugar y por la mitificación de los reyes que favorecieron su desarrollo, siendo además un espacio de memoria con influencia muy potente en toda la literatura reivindicativa del viejo reino.
Carlos Laliena y Eliseo Serrano, Catedráticos del Departamento de Historia, Universidad de Zaragoza