Historia Medieval

La época medieval en el territorio que finalmente se constituyó en reino, origen de la actual comunidad autónoma, comprende tres periodos muy diferentes: los siglos de transición del mundo antiguo (V-VII); la larga fase andalusí (siglo VIII-XII); y la etapa de desarrollo del estado aragonés (siglos XI-XV). En el transcurso de esta última tiene lugar la creación de un reino instalado en el concierto europeo posterior al año mil, con el nombre epónimo de Aragón. Entre 1080 y 1120, la conquista del valle del Ebro creó la base territorial del nuevo estado, al que se añadieron las tierras turolenses entre 1150 y 1170, hasta alcanzar las fronteras tradicionales. En 1137 se produjo la unión dinástica entre el condado de Barcelona y el reino de Aragón para formar la Corona de Aragón, una entidad política que se mantuvo hasta el siglo XVIII. Durante el siglo XIII, Jaime I conquistó los reinos de Mallorca y Valencia, que se incorporaron como tales a la Corona, con su propia especificidad política y jurídica, consolidada definitivamente en 1318. Desde 1282, la ocupación de Sicilia abrió el camino del Mediterráneo a la Corona. Sicilia fue cedida a una rama lateral de la monarquía a cambio del reino de Cerdeña, isla que fue ocupada en 1327. La desaparición de la dinastía siciliana hizo que desde 1390, este territorio italiano retornase al dominio de la Corona definitivamente. Por último, entre 1442 y 1458, el reino de Nápoles, conquistado por Alfonso el Magnánimo perteneció igualmente a la Corona. Aragón se integró de esta manera en un organismo político exitoso, entre otras razones por experimentar un crecimiento económico vinculado al mundo mediterráneo que no fue alterado por las dificultades de la Baja Edad Media derivadas de la peste negra y los conflictos armados. A finales del siglo XV, la figura de Fernando II es importante, no sólo por su presencia europea, sino también por su contribución a la formación de la Monarquía Hispánica, con su matrimonio con Isabel de Castilla.