Historia Moderna

La historia de Aragón en la Época Moderna, comprendida entre los siglos XVI y XVIII, está marcada por significativos cambios políticos, sociales y económicos. Aragón, se enfrentó a la consolidación del poder de la Monarquía Hispánica tras la unión dinástica de los Reyes Católicos en 1469. Este periodo presenció el auge del absolutismo con los reinados de Carlos I y Felipe II, quienes buscaron centralizar el poder y uniformar el territorio bajo su dominio, lo que generó tensiones con los fueros y privilegios aragoneses.
Durante el siglo XVII, Aragón sufrió las consecuencias de las guerras europeas, la crisis económica y la peste, que diezmaron su población y afectaron su economía, basada principalmente en la agricultura y la ganadería. A pesar de las adversidades, Zaragoza mantuvo su importancia como centro administrativo y cultural. El arte y la cultura florecen bajo el Renacimiento, destacándose figuras como Miguel Servet y Francisco de Vitoria. Sin embargo, la decadencia económica y demográfica comienza a manifestarse en el siglo XVII, exacerbada por epidemias, malas cosechas y la expulsión de los moriscos en 1609.
El siglo XVIII trajo consigo la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), que culminó con la instauración de la dinastía borbónica y la aplicación de los Decretos de Nueva Planta por Felipe V. Estos decretos abolieron los fueros y las instituciones propias de Aragón, integrando el reino de manera más estricta en el modelo centralista borbónico. Este cambio provocó una profunda transformación en la estructura política y administrativa del territorio, marcando el fin de la autonomía aragonesa y el inicio de una nueva etapa en su historia.